Hermes te hace un análisis 61: Todos los hombres del presidente (1976)
Saludos lectoras y lectores de la Guarida de Thirkanis:
Segunda parte, de la primera parte de este dossier especial; con un segundo análisis de otra película relacionada con el mundo del periodismo DE VERDAD, esta vez dejamos el paranoico mundo del Mcartismo y la caza de brujas que vivimos en la década de los años 50, pera meternos en algo que dividió a la población estadounidense que ya venía muy polarizada por la guerra de Vietnam.
EL CASO WATERGATE
O Escándalo Wartergate es un evento que sucedió en los Estados Unidos donde el gabinete del presidente Richard Nixon había intervenido las oficinas del Comité del Partido Demócrata que estaban en el hotel Watergate en el centro de la ciudad de Washington DC.
Pero al hecho de la acción del espionaje y el haber puesto micrófonos en dicha oficina, lo mas sangrante fue que el propio Nixon y sus cercanos, usaron a la CÍA, al FBI, y el Servicio de Impuestos Internos para tapar todo el chanchullo, echar por tierra las investigaciones, y atacar y denostar a otros políticos, celebridades y periodistas que indagaban sobre el tema.
Y es aquí donde entra esta película.
DOS HOMBRES Y UN DESTINO
Este film, dirigido por Alan J. Pakula nos mete en la piel de dos periodistas del Washington Post, los cuales a partir de una corazonada y las informaciones de un informador cuyo nombre en código es "Garganta Profunda" que es el que le da las informaciones, las fechas y los nombres al personaje de Robert Redford interpretando al periodista Bob Woodward.
Al mismo tiempo, el otro periodista encargado del caso; Carl Bernstein (interpretado por Dustin Hoffman) empieza a escarbar en los acusados por el tema Watergate y es cuando descubre que esto va mucho mas allá de una simple espionaje entre partidos políticos; y que llega hasta el mismísimo despacho oval de la Casa Blanca.
UN CAMINO ABRUPTO
Pero por desgracia estos dos intrépidos periodistas no las iban a tener todas consigo, se enfrentan no solo a un presidente con la sartén por el mango, si no también a la maquina de la burocracia de Estados Unidos, además de posibles testigos que desaparecen o que cambian su testimonio, o directamente se niega a hablar, bien por amenazas y presiones, bien por la conveniencia de los propios testigos.
Tanto Bernstein como Woodward tienen que moverse por un lodazal peligroso donde hasta sus propias vidas podrían estar en peligro pues hay un momento en la película que les advierten que pueden hasta tener micrófonos ocultos en la casa y que les están siguiendo.
UNA REVELACIÓN QUE NADIE ESPERABA
El momento final de la película, cuando Bob Woodward como Carl Bernstein hablan con el director jefe del Washington Post, Ben Bradlee (Jason Robards) este les revela una verdad sorprendente: El 50% de la ciudadanía estadounidense no había oído hablar nunca del Caso Watergate, y han sido los del Washington Post los que pusieron todo el caso ante el ojo de la opinión publica.
En otras palabras, si no fuera por dos periodistas que se jugaron sus carreras, su credibilidad y hasta sus vidas, estaríamos en una realidad donde Nixon sería presidente cuatro años mas sometiendo a su población aun martirio innecesario.
LECCIÓN MAGISTRAL DE PERIODISMO
Aquí el cineasta Alan J. Pakula, (1928-1998) nos muestra no solo el talante que debe tener un periodista de verdad, buscando la verdad, enfrentándose quien se tuviera que enfrentar, recabando hasta el mas mínimo resquicio de la verdad, por amarga que esta sea, y si, como todo ser humano se equivoca y se cae, pero se vuelve a levantar; lo que sea para encontrar la noticia y sobre todo, la verdad.
También hay un texto subyacente, y es que mientras Bernstein y Woodward tratan de desmadejar la madeja de Watergate que llega hasta la Casa Blanca, tenemos a Ben Bradlee, que sufre presiones por parte ciertos elementos políticos, que incluso amenazan con cerrar el Washington Post por las acusaciones en contra del presidente Richard Nixon.
Ergo, la película no es solo una película mas sobre el escándalo Watergate, si no también un alegato en favor de la libertad de expresión, y de la libertad de prensa y de información, mensaje muy necesario a día de hoy.
UNA PELÍCULA SENCILLA A LA VEZ QUE COMPLEJA
Esta cinta, sin tener un despliegue rimbombante, tiene el impacto emocional que necesita y provoca. Tampoco posee una cantidad de grandes nombres en su reparto, pues Redford y Hofman eran unos recién llegados a Hollywood.
Tampoco hay subtramas inútiles que distraigan al espectador de lo que realmente importa que es la sesuda investigación por parte de los dos periodistas del Washington Post.
De hecho toda la película tiene un tono mas o menos sobrio, ya que la totalidad de la acción transcurre en las oficinas de la redacción del periódico.
De hecho el final que es cuando se sabe de la condena de los implicados en el Watergate, así como de la dimisión de Nixon se hace de una manera casi me atrevería a decir anticlimática, en un teletipo de prensa, sin un gran discurso y sin una fanfarria final, lo que indica que el estilo de hacer cine de Pakula es especial y sobre todo con un propósito muy marcado como se vería en otras películas como "La Decisión de Sophie" (1982), "The Parallax View" (1974) o "Presunto Inocente" (1990)
PARA TERMINAR
Yo sinceramente recomiendo esta película, no sólo por el valor cinematográfico, si no también por el mensaje que quiere dar de que se puede hacer un periodismo mejor, profesional y de altura, donde lo principal sea mostrarles al público la verdad, desnuda, sin tapujos y sin filtros, y no crear bulos a la discreción de diversos intereses políticos; buenas noches y buena suerte.








Comentarios