sábado, 21 de enero de 2017

Hermes te hace un Analisis XXIX; El Acorazado Potemkin (1925)


Saludos lectoras y lectores: Hoy vamos a hacer un análisis particular, algo diferente a lo que estamos acostumbrados, de otra película antigua (con Haxan ya llevamos dos películas mudas). Creado por Sergei Eisenstein, “El Acorazado Potemkin” es considerada unas de las películas mas importantes de del Siglo XX y una de las obras cumbres de este Picasso del celuloide, tanto es así que en los estudios de cinematografía se hacen seminarios especiales de varios meses de duración solo para estudiar este film.
Pero hoy tengo ganas de hacer algo distinto, voy a analizar esta película a partir de una anécdota que escuche en la radio en relación con la película, así que este no va a ser un análisis como los anteriores.

Cuando se estreno esta película en el año 1925 fue un verdadero fenómeno en Europa, traspaso las fronteras de Rusia y llego a países de Europa del Este, Francia, Gran Bretaña (pero fue censurada), Italia, Alemania (hasta que fue prohibida por Hitler cuando este llego al poder), hasta incluso fue estrenada en los cines de España durante los años de la 2ª República.
Era cuestión de tiempo que este film diese el salto hacia el océano Atlántico y llegase al continente Americano, y debido a las noticias, la gente de Estados Unidos acudía en tropel a las salas de cine a ver la película sobre la insurrección de la armada rusa del año 1905.
El publico norteamericano, acostumbrado a un tipo de cine mas ligero, aderezado por las chanzas y las bufonadas de personajes dicharacheros y estrafalarios como Charlie Chaplin, Buster Keaton y otros menos conocidos como Stan Laurel o Larry Semon, quedaron realmente perplejos por el tono tan serio de la cinta, atónitos cuando veían a los marinos viviendo en la mas absoluta de las miserias mientras que los oficiales del barco vivían a todo lujo, comiendo y bebiendo hasta la saciedad, mientas que el resto de la tripulación tenia que apañarse con carne podrida con gusanos y por ultimo horrorizados viendo la escena de los instigadores del motín ahorcados en el punto mas alto del buque; sin embargo nada podría prepararlos para lo que se les venia encima.


En la escena clímax de la película, el pueblo llano de la ciudad portuaria de Odesa manifestándose por los marineros muertos durante el motín en su emblemática escalinata, es duramente reprimido por la guardia imperial del Zar los cuales abren fuego indiscriminadamente con sus fusiles, mientras que los oficiales cosacos hacían lo propio a golpe de sable; terribles momentos sucedían uno tras otro, una mujer embarazada moría con el vientre perforado por disparos, un carricoche con un bebe en su interior caía por la escalinata sin que nadie pudiese hacer nada por salvarlo, gente muerta o malherida por los peldaños y el colofón a la escena, la terrible imagen de una señora mayor con media cara destrozada por un disparo de rifle de los Zaristas.

En la sala de cine las mujeres sollozaban, mucha gente abandonaba la sala antes de que terminase la sesión, algunos iban directamente a quejarse a los acomodadores y a los administradores de boletos.
<¡Yo he venido al cine a divertirme, no a asquearme!> Decían algunos; otros iban mucho mas lejos en su protesta.
<¡Los que han hecho esta película deberían estar en la cárcel!>
Los críticos de cine tampoco tuvieron piedad alguna en sus artículos de critica.
<Sergei Eisenstein esta loco> Rezaban algunas columnas periodísticas.

Y mientras todo esto sucedía, el propietario de una sala de cine de Broadway, pensando en sacar tajada de toda la polémica accedió a hacer una sesión especial del Acorazado Potemkin en su sala, ademas, para alimentar el morbo colgó por toda la ciudad posters sensacionalistas como <Ud. quedara atónito> o <La película que esta repugnando a América entera> Todo para atraer al mayor numero de publico y llenar la sala.

Ademas, decidió prescindir de la banda sonora del compositor Edmund Meisel, y decidió poner una orquesta en directo; orquesta que ademas tocaba piezas poco apropiadas con el film, tales como la 9ª Sinfonía de Beethoven, fragmentos de "La Danza de las Horas" de Ponchielli o "El Danubio Azul" de Johann Strauss Sohn.

Sucedía que mientras pasaban la película, la gente se percataba de que había un flautista, un hombre anciano, que estaba constantemente desafinando llevando al traste la armonía de la orquesta, en un momento dado, el hombre dejo de tocar la flauta y comenzó a llorar a lagrima viva. Así que imaginad la estampa surrealista, tenemos una película de contenido no apto para estómagos sensibles, el publico en shock viendo aquella película, una orquesta tocando "La Pastoral" y el llanto de un hombre desconsolado en la zona de los músicos. Seguro que no dejo a nadie indiferente, ni siquiera a los reporteros que habían ido a cubrir el evento, así que cuando termino la sesión y las luces se encendieron, decidieron entrevistar al hombre que lloraba. Efectivamente lo encontraron tras bastidores, siendo despedido por el propietario de la sala de cine:
<¡A llorar a tu puta casa!> Le espetó con dureza; el hombre haciendo gala de un gran estoicismo se puso su abrigo, recogió sus cosas y se dirigió hacia la salida, pero los periodistas lo retuvieron, preguntaron si era el músico que había estado llorando durante toda la función y el respondió que si, y su voz denotaba un marcado acento ruso, el olfato de los reporteros no engañaba, ahí había una historia, le conminaron a que les acompañase para responder un par de preguntas, el hombre asintió y fueron a una cafetería cercana para poder a hablar mas tranquilamente.
En la cafetería, el hombre pidió un Vodka, pero el dueño no tenia, así que pidió un Whisky doble, el hombre se sentó en la mesa y dio un primer trago a su vaso, los reporteros le preguntaron si lo que sucedió en la película fue real, el anciano respondió:
<Así es, todo lo que pasa en la película sucedió de verdad, lo que ocurre  es que ahora lo estaba viendo todo a través de los ojos de Dios>
<¿Estuvo usted presente? ¿Fue uno de los supervivientes de la masacre?>
El anciano dio un trago largo al Whisky y con un nudo en la garganta dijo:
<No, yo era uno de los soldados que disparaba>.

1 comentario:

Pablo Iglesias dijo...

Qué historia más chula!